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El futuro que imagino contigo

sábado 11 de julio de 2026

Hay una pregunta que, sin darme cuenta, empecé a responder hace mucho tiempo.

¿Qué quiero para el resto de mi vida?

Y, curiosamente, cada vez que pienso en esa respuesta, apareces tú.

No porque crea que el futuro pueda predecirse.

Sino porque, si tuviera la fortuna de elegir con quién recorrerlo, siempre volvería a pensar en ti.

Me gustaría compartir mi vida contigo.

No solo los grandes momentos que cualquiera recuerda.

También los pequeños, esos que casi nadie cuenta, pero que terminan siendo los que más se extrañan.

Quiero abrazarte cuando alcances una nueva meta y recordarte, cuando las cosas no salgan como esperabas, que nunca tendrás que enfrentarlas sola.

Quiero escuchar cómo fue tu día, aunque ya lo imagine.

Quiero reír contigo por tonterías.

Quiero escuchar cada una de las ocurrencias que pasan por tu cabeza, incluso esas que solo te atreves a contarme a mí.

Me encanta esa parte traviesa de ti, esa forma tan tuya de romper la seriedad y hacerme reír cuando menos lo espero.

Y, aunque pueda parecer un detalle pequeño, para mí no lo es.

Porque esas conversaciones, esas bromas, esas confesiones y esa complicidad son parte de lo que siento que nos pertenece.

No me gustaría compartir algo tan nuestro con nadie más.

Porque esa versión de ti, la que se muestra sin miedo, con total confianza y sin filtros, es un privilegio que agradezco profundamente.

Y ojalá nunca pierdas la libertad de ser exactamente así cuando estás conmigo.

Quiero caminar de tu mano sin que haga falta decir una sola palabra.

Quiero que, con el paso de los años, nuestra tranquilidad sea tan valiosa como nuestras emociones.

Porque creo que el amor más bonito no es el que vive de momentos extraordinarios.

Es el que convierte los días comunes en recuerdos que uno nunca quiere olvidar.

No sé qué nos espera.

La vida siempre encuentra la manera de sorprendernos.

Pero hay algo de lo que sí estoy seguro.

Si el camino se vuelve difícil, quiero seguir caminándolo contigo.

Si llegan los días buenos, quiero celebrarlos contigo.

Y si alguna vez aparecen las dudas, quiero ser la persona que te recuerde que no tienes que cargar el mundo sobre tus hombros.

No quiero que vivas con el miedo de que un día deje de elegirte.

Porque el amor no se demuestra una sola vez.

Se demuestra cada mañana, en cada conversación, en cada abrazo y en cada decisión.

Quiero que siempre tengas la tranquilidad de saber que, mientras estemos construyendo nuestra historia juntos, nunca tendrás que preguntarte si sigo aquí.

Porque mi lugar no estará delante de ti para marcar el camino.

Ni detrás para seguir tus pasos.

Mi lugar siempre será a tu lado.

No prometo una vida perfecta.

Habrá diferencias.

Habrá días cansados.

Habrá momentos en los que ninguno de los dos tenga las palabras correctas.

Pero incluso en esos días, quiero seguir eligiéndote.

Quiero que nuestra relación sea ese lugar al que ambos podamos volver cuando todo lo demás parezca demasiado.

Y si alguna vez el tiempo deja algunas arrugas en nuestros rostros, o vuelve más lentos nuestros pasos, espero que también nos regale miles de recuerdos de los que podamos reírnos juntos.

Porque, al final, cuando mire hacia atrás, no quiero contar los años que viví.

Quiero contar los años que tuve el privilegio de vivir contigo.