Lo que nunca dejé de sentir
sábado 4 de julio de 2026
Hay personas que llegan a nuestra vida y dejan una huella.
Pero hay muy pocas que, además de quedarse en nuestros recuerdos, deciden volver a abrirnos la puerta de su corazón.
Tú hiciste eso.
Y antes de decir cualquier otra cosa, quiero darte las gracias.
Gracias por confiar en mí una vez más.
Gracias por permitirme conocer una parte de ti que no cualquiera tiene el privilegio de descubrir.
Y gracias, sobre todo, por creer que nuestra historia todavía merecía una oportunidad.
No sé si alguna vez llegues a imaginar el valor que tiene eso para mí.
Por eso quiero que lo sepas desde ahora.
No pienso fallarte.
No porque sea incapaz de equivocarme.
Sino porque cuando alguien deposita su corazón en tus manos, entiendes que ya no se trata solo de querer; también se trata de cuidar.
Hubo un tiempo en el que no pude estar contigo.
Y entendí que la distancia no siempre se mide en kilómetros.
A veces se mide en todas las palabras que uno guarda.
En todas las llamadas que nunca hizo.
En todos los abrazos que se quedaron esperando.
Lo difícil no era que pasaran los días.
Lo difícil eras tú.
Era despertar con ganas de escribirte y tener que convencerme de que no debía hacerlo.
Era tomar el teléfono, buscar tu nombre y preguntarme si también estarías pensando en mí.
Era querer escuchar tu voz aunque fuera por unos segundos.
Era extrañarte en silencio.
No hubo un cumpleaños tuyo en el que no imaginara cómo sería estar ahí.
Celebrando contigo.
Abrazándote.
Haciéndote saber lo especial que eres.
Y cuando la vida te puso frente a momentos difíciles, dolía todavía más.
Porque mientras otros podían acompañarte, yo solo podía imaginar cómo te encontrabas.
Y créeme...
No hay impotencia más grande que querer cuidar a la persona que amas y no poder hacerlo.
Más de una vez tuve el impulso de llamarte.
No para pedir explicaciones.
No para remover el pasado.
Solo para escucharte decir "hola".
Solo para saber que estabas bien.
Solo para sentirte un poco más cerca.
Porque hay personas que se extrañan de vez en cuando.
Y hay personas que se extrañan todos los días.
Tú siempre fuiste de las segundas.
Con el tiempo entendí algo.
Que uno puede intentar distraerse, llenar los días de ocupaciones y seguir adelante.
Pero el corazón siempre encuentra la manera de volver a la persona que ama.
Y el mío siempre volvía a ti.
Hoy, que la vida volvió a cruzar nuestros caminos, solo quiero hacer una promesa.
Quiero estar en tus días buenos, pero también en aquellos en los que sientas que todo pesa demasiado.
Quiero abrazarte cuando las palabras no alcancen.
Quiero escucharte incluso cuando no sepas qué decir.
Y quiero que nunca vuelvas a sentir que tienes que enfrentar algo importante estando sola.
Porque si la ausencia me enseñó algo...
Fue el inmenso lugar que ocupas en mi vida.
Y si el tiempo me regaló una segunda oportunidad para estar contigo...
No quiero desperdiciar ni un solo momento.
Quiero escribir recuerdos contigo.
Quiero reír contigo.
Quiero acompañarte.
Quiero estar.
Porque después de todo lo vivido, comprendí que el lugar donde más quería estar...
Siempre fue a tu lado.
Con todo mi amor,
Para Estela,
gracias por abrirme nuevamente las puertas de tu corazón. Prometo cuidar de él con la misma sinceridad con la que tú decidiste confiar en mí.